¿Quién no ha tenido la duda de qué lugar elegir para sus devaneos gastronómicos dependiendo de cuál sea la ocasión? Para aquellos que, como yo, han buscado desesperados el sitio perfecto y no han encontrado ninguna ayuda, surge este blog cuya única ambición es esa, ayudar a que la elección sea perfecta. Bienvenidos al templo de la mesa y el mantel

martes, 19 de octubre de 2010

Paradiso Perduto en Les Près d´Eugenie





Después de dos horas de viaje, cansados de tanta carretera nacional, rotondas, limitaciones a 50 kilómetros hora y cierta llovizna, alcanzamos el objetivo imprevisto cerca de Pau.
El pueblo, Eugenie Les Bains, una mezcla vascofrancesa de preciosos edificios pintorescos apuntalados por banderolas de fiesta popular alrededor de la entrada al castillo.
El castillo que piensas que no existe al entrar en la población, ya que se trata de un pueblo con construcciones poco elevadas donde parece imposible a primera vista que vayas a encontrar semejante construcción.
Pues bien, pasas un quiosquito de periódicos y se abre ante tus ojos la verja que da principio a todo. Para aquellos que disfrutamos viendo Grandes Esperanzas, la entrada a este lugar recuerda lo que pudo ser Paradiso Perduto antes de su decadencia… Jardines preciosos, estatuas venusianas, verdor y afrancesamiento absoluto. El lugar perfecto para una escapada romántica.Después de reaccionar ante tan magna escena, viene lo mejor. Elegir dónde comer.
Hay dos opciones gastronómicas. Una apta para casi todos los bolsillos (precio medio de un restaurante tipo 40 euros/persona llamado La Ferme aux Grives) y otra sólo posible en ocasiones muy especiales, como lo era esta, que ellos denominan la Gran Cuisine.
Aunque suelo ser una descreída de la cocina francesa, ya que me suele resultar pomposa y con florituras, esta vez escogí el bocado perfecto aunque es cierto que ambos comensales nos equivocamos en uno de nuestros platos . De entre los que degustamos, su primero (sopa de risotto a la trufa con guisantitos) y mi segundo (ave cubierta de tocino y molleja de ternera con hojaldre relleno de avellana) fueron las estrellas de la cena. Y lo mejor; para aquellos a los que el vino francés les resulte aún un desconocido, el Chef ofrecía una maridaje para cada plato, eso sí, poco abundante para los sedientos.
Las estrellas Michelin poco sirven para guiar nuestras elecciones, ya que muchas resultan injustas por excesivas o insuficientes. Lo que sí puede ayudar es encontrar el lugar perfecto, con el servicio más cuidado, con el ambiente ideal, y con los fogones más expertos. Vaya entonces mi más absoluta recomendación para este lugar que, si bien es cierto su precio por alojamiento es excesivo, su cocina vale cada céntimo invertido.
Espero volver algún día a probar el otro restaurante del hotel. La verdad es que el olor de su horno aún sigue tentándome en sueños….
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Les près d´Eugènie
4320 Eugenie Les Bains, Landes (Francia)
0033 0558 05 05 05

(fuente imagen http://www.michelguerard.com)

lunes, 18 de octubre de 2010

Lenguado en el bogavante. Abakando




Abakando. En euskera bogavante. Dícese del crustáceo decápodo marino, parecido a la langosta, de carne tersa y sabrosa e inasequible para bolsillos débiles.

Ayer después de muchas intentonas y acercamientos débiles de barra y pintxo, decidimos hincarle el diente a la carta del restaurante que tanto nos ha llamado la atención desde su apertura en junio. Cada mañana de domingo, al pasar paseando, atentábamos con ir más allá del Bitter Cinzano y el zurito para adentrarnos en su comedor, pero mil circunstancias lo impidieron. Esta vez, al fin, el deseo se hizo un hecho y nos hicimos dueños del cuchillo y tenedor sin disimular nuestras ganas de descubrir qué escondía este amaderado lugar.

En primer lugar, el ambiente de la sala era tranquilo, acogedor, amable y cálido, la disposición de las mesas bastante discreta a los ojos y oidos ajenos, y el servicio una prolongación de su barra siempre atenta y amable.

La sorpresa vino después. No dudaba de su materia prima ya que en el bar también pueden degutarse delicias diversas de marisco y similares. Los primeros platos pasaron triunfantes y aliñados con el frescor del txakoli Urki que no había probado nunca (suelo ir a lo fácil y Txomin Etxaniz no falla). Y al final llegó él... Fresco, radiante, sabroso y en su punto. No temo decir que ha sido el mejor lenguado que he probado en mi vida. Su sabor, natural y sencillo, no necesitaba ocultarse bajo gramos innecesarios de sal y exagerados toques de limón. Simplemente un estallido de sabor sin aderezos.

Lo mejor, la sencillez. No hace falta ir a un restaurante caro para comer como un rey.
Volveré para comprobar que no se trató de un golpe de suerte y que mi recomendación es efectivamente aplicable 100%.
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Restaurante Abakando: Avenida de Tolosa 37 . Benta Berri (San Sebastián)
943 24 54 90

(fuente imagen diariovasco.com)

De cómo comí 9 platos de comida y me supo a poco…




Berasategi, ese hombre con cara de no haber roto un plato en su vida, aunque estoy convencida de que alguno ya habrá estrellado contra el suelo en sus años mozos. Ayer tuve la suerte de poder disfrutar de su mesa y sus fogones, del cariño con el que dibuja sus platos, de la magia que atesora su entorno y del trato con el que obsequia a sus comensales.

Nueve platos desfilaron por delante de mis ojos y se derritieron en mi boca, decontruyéndose entre mis manos y mis cubiertos. Una preciosa melodía para el paladar, con pequeños arpegios de sabores y grandes sinfonías en momentos contados.

Para resumir, unos de los conciertos gastronómicos que más he disfrutado, además de una experiencia única. Solo vi a Martín Berasategi durante un minuto y medio, lo suficiente para entender que los grandes genios pueden ser muy pequeños e incluso casi pasar desapercibidos.

Por cierto, las raciones son perfectas, ni mucho ni poco.

Absolutamente recomendable para cualquier ser humano, con boca, ojos, nariz, paladar y un sobrante en el bolsillo que se lo permita…

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Loidi Kalea, 4, Lasarte (Guipuzcoa)
943 36 64 71

(fuente foto www.eladerezo.com)

Un akelarre de bombones salados y tartas de papel




Hace ya un mes que le debo un post a la experiencia gastronómica que disfrutamos en el restaurante Akelarre de San Sebastián. Por eso, y aunque con retraso, quiero dedicarle unos minutos a este pequeño paraiso que esconde el Monte Igeldo.

He de decir que nunca he creido en los restaurantes con estrellas michelín ni en los menus degustación. Puede que parte de esa desconfianza se debiera a que nunca había estado en uno.

En los últimos meses he podido disfrutar de unos cuantos (más de los que esperaba y menos de los que me gustaría) y reconozco que mi opinión ha cambiado por completo.

Por supuesto que habrá de todo y mucha gente se habrá sentido defraudada e incluso estafada en establecimientos de renombre en los que la experiencia no merecía ni de lejos el precio que habían pagado. Me siento una absoluta privilegiada al poder decir que a mi eso no me ha pasado.

De noche, la luz salpica la entrada del lugar con pequeñas pinceladas blancas, dibujando los recodos del pasillo que lleva a la sala del restaurante. La enorme cristalera (que de noche pierde las magníficas vistas del monte) preside la cena, a lo largo de la cual se sitúan las mesas de la parte baja, dejando como en un escenario la otra zona, la de fumadores.

Entonces empieza el desfile de platos.

Al principio la razón se confunde y lo lógico se vuelve imposible. Paladear un bombón de morcilla puedo asegurar que es una de las experiencias más extrañas que he vivido en la cocina. A partir de ahí, sabes que debes dejarte llevar por los sabores, las texturas y los gestos, y que no debes dar nada por supuesto.

Cuando parece que todo se calma y que no puede quedar nada que llame tu atención aparece ella. Inesperada, insólita, rozando el absurdo pero rodeada de enigma:

-"¿Qué es?
-"Es la otra tarta de manzana"- contesta la camarera.

Tú la miras y no entiendes nada. Es una lámina de papel brillante con las letras que conforman el nombre del restaurante impresas.

De repente miras debajo del papel y ves un pequeño hojaldre, por lo que deduces que el papel es un adorno. Procedes a levantarlo hasta que escuchas:

-"La tarta es el papel" el hojaldre es para acompañarla. Las letras están hechas con chocolate.

Cortas un pedazo, lo metes en la boca y una explosión de sabor a tarta de manzana inunda tus papilas. Increible por lo indescriptible. Cuando de repente algo que no esperas ocurre y no sabes qué es lo que sientes.

Entonces te das cuenta de que el espectáculo está a punto de finalizar. Casi tres horas para degustar ocho platos dirigidos por excelentes maestros de sala y regados por un buen vino.

En resumen, cada céntimo y cada minuto, cada corte y cada pinchada, cada porción y cada salsa merece ser valorado. Y si además, te brinda la oportunidad de cruzar unas cuantas palabras con Pedro Subijana, hace que resulte inolvidable.

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Pº Padre Orkolaga, 56 (Bº de Igueldo) San Sebastián
943 212052

(fuente foto www.marketingemprendedor.wordpress.com)